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Al-Andalus y la Ciencia |
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El Pabellón de al-Andalus y la Ciencia, representa una novedosa y original mirada al pasado con una importante visión de futuro. Un espacio singular, gestionado por la Fundación El legado andalusí, que además de albergar una exposición permanente, prevé la realización de actividades culturales diversas como encuentros científicos y seminarios, muestras temporales, presentación de publicaciones, talleres didácticos, etc.
El Pabellón de al-Andalus y la Ciencia, inscrito dentro de la cuarta fase de ampliación del Parque de las Ciencias de Granada, nace en virtud de un convenio suscrito entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través de la Fundación El legado andalusí y el Consorcio Parque de las Ciencias.
Creado como un espacio único, el Pabellón de al-Andalus y la Ciencia está situado en un marco privilegiado, dentro de un entorno museográfico donde tienen cabida otros museos aledaños y galerías culturales, ofreciendo al visitante un importante espacio de encuentro, formación y ocio armonizado con la utilización de las últimas tecnologías
El Pabellón, posee una clara identidad dentro del Conjunto y está constituido como un gran centro de carácter museográfico. Sus contenidos ofrecen al visitante una completa visión sobre el legado científico arabo-musulmán y los distintos aportes al mundo de la ciencia y su posterior evolución hasta el tiempo presente. Los contenidos y recursos museográficos se distribuyen en el interior del Pabellón entre sus dos plantas que albergan las distintas las zonas temáticas, las aulas formativas, la librería, la mediateca o la sala de usos múltiples. El proyecto expositivo proporciona a todos los visitantes espacios para moverse con libertad, con total accesibilidad y continuidad, descubriendo entre múltiples opciones, los distintos recorridos en los que el usuario asume un papel activo.
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Un Pabellón con una clara proyección internacional
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Una verdadera apuesta de futuro destinada a ser un emblema internacional en las relaciones con el mundo musulmán y la comunidad científica.
La preservación y difusión del patrimonio científico-cultural son los principales objetivos de desarrollo expositivo en el Pabellón, a los que se suman la promoción y una decidida apuesta por el estudio y la comprensión del mundo científico andalusí y sus relaciones con el entorno mediterráneo. Los contenidos expositivos y los distintos eventos que se celebrarán en el Pabellón están abiertos a la participación activa de distintas instituciones y países, en un marco multilateral de diálogo y cooperación mutua.
Con la materialización de este proyecto se pretende:
Potenciar la colaboración entre Andalucía y España, en el mundo musulmán y Europa, promoviendo el respeto mutuo, la defensa de la paz y la solidaridad.
Convertir el Pabellón en una plataforma permanente de intercambio entre las distintas instituciones de la comunidad científica y el patrimonio histórico.
Fomentar la cooperación internacional para valorizar y conservar un patrimonio científico-cultural compartido.
Reforzar las relaciones entre Oriente y Occidente, entre el norte y el sur, fomentando el acercamiento entre las diferentes culturas y el conocimiento mutuo.
Promover las relaciones científicas con los distintos países e instituciones de la cuenca mediterránea, con la finalidad de aumentar la comprensión y el diálogo entre pueblos.
Atraer a un importante número de visitas nacionales e internacionales, capaz de apreciar el intercambio cultural en sus distintas dimensiones y el mayor conocimiento entre el pasado, el presente y el futuro.
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Un importante legado científico y cultural
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Los contenidos del Pabellón pretenden mostrar el legado cultural y científico a través de un viaje al patrimonio histórico del pasado sin perder la perspectiva de su proyección en el futuro y el presente. La historia de la civilización árabe-islámica, desde de su nacimiento en la Península Arábiga y su posterior expansión por Oriente y su llegada a la Península Ibérica a través del Mediterráneo, se ven reflejadas en una exposición que sintetiza la herencia científica andalusí y la influencia de la ciencia árabe-islámica en la historia de la ciencia.
La exposición que plantea el Pabellón de al-Andalus muestra de manera didáctica el itinerario cultural de la civilización musulmana como nexo entre Oriente y Occidente haciendo referencia a los hitos históricos, a las ciudades, y a los personajes más significativos de esta civilización que vivió en al-Andalus uno de sus momentos de mayor esplendor, y que desde ahí irradiará su lustre cultural hacia Europa, extendiendo sus ecos posteriormente hacia Latinoamérica, y a otras regiones del Islam.
A través de nuevas tecnologías y prácticas interactivas, el nuevo Pabellón muestra un diseño atractivo e innovador capaz de contribuir a captar el interés de personas no especialmente iniciadas en estas materias. Los contenidos, expuestos de una forma didáctica, acercan al visitante a las numerosas disciplinas, destacando el papel y la influencia de la ciencia árabe-islámica en la evolución científica mundial. Así, se dedicarán importantes espacios a la Astronomía, Medicina, Óptica, Alquimia, Farmacología, Agronomía, Botánica, Tecnología utilitaria, Navegación, Cartografía, Arquitectura y Urbanismo, Física, Geografía,…
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La ciencia arabo-musulmana
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En el pabellón se pone en valor la historia de al-Andalus y a la vez se habla de sus relaciones con el mundo científico arabo-musulmán entre los siglos VIII-XV. Disciplinas como la astronomía, la física, mecánica, geografía o medicina se enriquecieron con los numerosos intercambios. La adopción de una lengua única, el árabe, contribuyó a extender la red de conocimientos hasta los lugares más remotos.
Obras clásicas de la Antigüedad de Aristóteles, Platón, Galeno, Hipócrates, Ptolomeo, Euclídes o Arquímedes, conocieron su difusión y transmisión gracias a las traducciones árabes.
Otro elemento de difusión de este saber fue la introducción del papel en el mundo árabe en el siglo VIII, lo que facilitó la copia y proliferación de muchas obras. En el siglo X, el papel estaba presente en la corte de la Córdoba califal.
El comercio y las peregrinaciones que realizaban los andalusíes, hicieron que al-Andalus participara en la ciencia que se estaba desarrollando en el Oriente islámico y en la ribera sur del Mediterráneo. Al-Andalus fue un puente cultural que recuperó los saberes de la tradición clásica y la ciencia oriental y los puso al alcance de los traductores árabo-latinos que desde fines del siglo XI hasta el siglo XIII llevaron a cabo su labor transmisora al resto de Europa.
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Un espacio de interacción con las técnicas científicas clásicas: los talleres del legado andalusí
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El conocimiento acumulado por los científicos árabes y musulmanes tenía a su vez una proyección en aplicaciones prácticas de la vida cotidiana que se refleja en la decoración, la navegación, la música o la construcción.
El Pabellón de al-Andalus propone al visitante la posibilidad de conocer las técnicas de algunas de las materias y saberes utilizados por los sabios andalusíes. A través de los talleres del legado andalusí los participantes podrán conocer en directo y mediante su participación activa las técnicas de decoración empleadas en los palacios nazaríes como los azulejos o la taracea; la elaboración de un caleidoscopio, a través de los trabajos que realizó el eminente científico árabe Alhazen (Ibn al-Haytham) en los siglos X y XI; talleres de caligrafía, de numismática, o la utilización y manejo del astrolabio, entre otras actividades propuestas.
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La librería del Pabellón de al-Andalus: un viaje a través de la cultura árabe-musulmana
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El pabellón cuenta con una importante librería, ubicada en la primera planta, a la entrada del pabellón, y que está especializada en todos los temas relacionados con el estudio y el conocimiento de al-Andalus, la ciencia arabo-andalusí y el mundo árabe-musulmán, en general.
Pretendemos poner a disposición de los visitantes un fondo bibliográfico de editoriales nacionales e internacionales, fundaciones públicas y privadas, así como de ediciones en lengua castellana, árabe, inglesa, francesa y alemana.
Las materias que se pueden encontrar en la librería abarcan todo lo relacionado con el estudio de la lengua y literatura árabe, el pensamiento, arquitectura y urbanismo, arte, arqueología, ciencia, derecho, filosofía, historia medieval y contemporánea, música, religión, numismática, catálogo de exposiciones, obras generales, turismo, etc. Asimismo, también habrá en un breve periodo de tiempo un espacio dedicado a documentos sonoros y audiovisuales.
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ÁREAS EXPOSITIVAS
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Planta Baja
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Introducción Al-Andalus
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Al-Andalus fue una civilización que irradió una personalidad propia tanto para Occidente como para Oriente. Situada en tierra de encuentros, de cruces culturales y fecundos mestizajes, al-Andalus fue olvidada, después de su esplendor, tanto por Europa como por el universo musulmán, como una bella leyenda que no hubiera pertenecido a ninguno de los dos mundos. En el Pabellón se repasan las etapas cruciales de sus ocho siglos de existencia.
Al-Andalus, tierra de los vándalos, en árabe. Así se conoce la zona de ocupación musulmana en la Península Ibérica, que abarcó desde el siglo VIII hasta finales del XV y llegó a comprender gran parte del territorio español. La extensión del Estado musulmán llamado al-Andalus varió, pues, a medida que se modificaban las fronteras y, tanto hispano-musulmanes como castellano-aragoneses avanzaban conquistando territorio.
El discurso expositivo se centra en los periodos de la civilización musulmana en la Península:
- Emirato y califato Omeya
- Reinos de taifas y dinastías norteafricanas
- Almorávides y Almohades.
- Dinastía Nazarí.
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Intercambio del saber
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En la Península Ibérica, durante el emirato de Abd al-Rahman II, llegaron a al-Andalus los conocimientos científicos procedentes de Oriente, y este flujo no cesó en ningún momento en su marcha hasta al-Andalus, y desde aquí hasta el resto de las tierras europeas.
Por esta razón, al-Andalus estuvo a la cabeza de la ciencia y el pensamiento medievales; los saberes clásicos se reintrodujeron en Occidente a través de las traducciones procedentes del árabe.
Disciplinas como la astronomía, la física, mecánica, geografía o medicina se enriquecieron con numerosos intercambios. La adopción de una lengua única, el árabe, contribuyó a extender la red de conocimientos hasta los lugares más remotos.
Otro elemento de difusión del saber fue la introducción del papel en el mundo árabe en el siglo VIII, lo que facilitó la copia y proliferación de muchas obras.
El comercio, las peregrinaciones o los viajes de estudios que realizaban los andalusíes, hicieron que al-Andalus participara en la ciencia que se estaba desarrollando en el Oriente islámico y en la ribera sur del Mediterráneo.
Al-Andalus fue un puente cultural que recuperó los saberes de la traducción clásica y la ciencia oriental y los puso al alcance de los traductores árabo-latinos que, desde finales del siglo XI hasta el siglo XIII, llevaron a cabo su labor transmisora al resto de Europa.
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Arquitectura y urbanismo
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Son numerosos los edificios hispano-musulmanes que aún se pueden admirar en España. Entre los de carácter religioso constan las mezquitas. Casi todas las mezquitas presentan una orientación hacia la Meca, marcado por el muro de qibla, donde se haya un mihrab, punto de atención de los fieles. Justo al lado, desde el mimbar, el imam dirige la oración. También están dotadas de un alminar desde el que el almuédano convoca a la oración cinco veces al día.
Otro elemento característico es el patio, o shan, en el cual se encuentra la fuente de abluciones. El sector cubierto de la mezquita, llamado haram, suele configurarse como una gran sala hipóstila, con naves perpendiculares a la qibla. Las naves extremas se prolongan en ocasiones rodeando el patio.
Otro de los edificios más característicos del mundo musulmán son las madrazas, destinadas a la enseñanza de las ciencias religiosas y la jurisprudencia. Se articulaban antaño en torno a un patio al que se abrían cuatro grandes salas o iwanes, y sobre el que daban las habitaciones de los estudiantes.
En el terreno de la arquitectura militar, cabe mencionar la fortificación de las ciudades mediante murallas que presentan torres defensivas a tramos regulares. Suelen estar precedidas por una barbacana, y cuentan con un parapeto almenado. Las puertas de acceso se estructuran a veces en recodo. Las alcazabas son también construcciones típicamente defensivas que, en ciertas ocasiones, albergan en su recinto auténticas ciudades residenciales.
Dentro de la arquitectura residencial destacan también los palacios y alcázares, algunos tan suntuosos como el de la Alhambra y el de Madinat al-Zahra en Córdoba, auténtica ciudad-palacio.
Otra de las características de la arquitectura hispano-musulmana es la gran profusión de baños, esenciales para la higiene. Derivados de las termas clásicas, están integrados por varias estancias en las que la temperatura varía de forma progresiva. Para ello se distribuye de forma subterránea el aire, que se calienta mediante grandes calderas.
No habría que dejar de mencionar las alcaicerías, recintos herméticos en el interior del zoco en el que se venden las mercancías más preciadas. Las alhóndigas, o funduq, se destinaban, en cambio, a almacenar productos y para alojamiento de mercaderes, de ahí la palabra fonda.
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Arte musulmán
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El arte musulmán se refiere a la unidad creativa de un arte y una arquitectura propios de una civilización de enorme extensión geográfica, que no se limita sólo a una etnia específica, sino que abarca áreas tan diversas como gran parte del África negra, el Magreb, Indonesia, el Golfo Pérsico y algunas zonas del Cáucaso, Europa, China o India. Bajo este signo de auténtica identidad supranacional, existen muchas diversidades culturales que toman formas locales o regionales.
En los primeros tiempos del Islam surge pronto un arte rico y variado basado en la tradición clásica, en el arte bizantino, en el persa y en el de los pueblos orientales sometidos. Sin embargo, la originalidad de las estructuras arquitectónicas y los motivos ornamentales dan como fruto un arte propio, típicamente musulmán. En todas las creaciones artísticas islámicas se advierte un indiscutible parentesco y vocabulario común.
La ornamentación es, sin duda, uno de los aspectos que más han contribuido a la unificación del arte musulmán. Mediante la repetición de motivos, a menudo geométricos, y la sabia combinación de materiales y texturas, se logra un efecto tridimensional que dota a los edificios de cierto misterio y ligereza.
La luz y el agua son elementos indispensables para lograr ese efecto casi irreal. Tanto en los edificios como en los objetos decorativos, la caligrafía, los motivos de estrellas entrelazadas, y los motivos vegetales estilizados, también llamados atauriques, abigarran el espacio en una armoniosa interrelación.
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Viajeros históricos
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El principio islámico de viajar, al menos una vez en la vida, a las ciudades santas de La Meca y Medina, sumado a la tradición de visitar lugares sagrados como Jerusalem, Naÿaf y Karbalá, viajes que se realizaban desde zonas remotas como al-Andalus o el Turquestán y que podían durar incluso años, entre la ida y la vuelta a su lugar de origen, junto con las necesidades propias de los comerciantes y también de los gobernantes, hizo que la geografía adquiriese en el Islam una real importancia.
El Islam es por excelencia una civilización de movimientos de tránsito, lo que supone lejanas navegaciones y una múltiple circulación caravanera con unas metas tanto culturales y religiosas como comerciales.
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Exposición “el legado andalusí. La fundación”
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El legado andalusí es el nombre de un proyecto, convertido en Fundación, que nace en el año 1995 en Granada, en el que confluyen el pasado y el presente a través de sus objetivos, por un lado, investigar, recuperar y dar a conocer el pasado de al-Andalus en todas sus manifestaciones artísticas y culturales, y por otro lado generar un espacio para el encuentro entre Europa y el Mundo Árabe, a través de la búsqueda de elementos comunes, donde confluyen realidades culturales y económicas.
El Legado Andalusí es una Fundación de la Junta de Andalucía, participada por la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte y la Consejería de Cultura. La sede de esta Fundación se encuentra en Granada (España) y la Presidencia de Honor la ostenta S.M. el Rey Juan Carlos I y la Ejecutiva, el Presidente de la Junta Andalucía Manuel Chaves. Cuenta, igualmente, con la participación del Gobierno de España, a través de los Ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), y tiene el apoyo de la UNESCO y el Consejo de Europa, entre otras instituciones públicas y privadas.
Los objetivos que se plantea esta Fundación están centrados en la revalorización y difusión de la civilización hispano-musulmana a través de sus manifestaciones artístico-culturales y las relaciones históricas y sociales con el mundo árabe, el entorno mediterráneo e Iberoamérica.
Estos propósitos se llevan a cabo a través de acciones que están enfocadas hacia la difusión del papel histórico que España y Andalucía han jugado como puente cultural entre Oriente y Occidente e Iberoamérica, gracias a una historia común compartida, que puede contribuir al conocimiento de otras culturas, y ayudar a conseguir un mundo más humano y solidario, programa que se lleva a cabo bajo el epígrafe de “Itinerarios Culturales”.
Ese redescubrimiento de nuestro pasado andalusí se articula a través de una serie de actividades divulgativas, como son la celebración de exposiciones temáticas, la edición de publicaciones divulgativas y científicas, la participación en seminarios, talleres y otras actividades didácticas, o la organización de eventos culturales de diverso tipo con los que dar a conocer el fruto de su labor investigadora.
Otra de las líneas de acción es la creación de itinerarios de carácter cultural y turístico, que vertebran y recorren la geografía andaluza y parte de territorio español, a través de las llamadas “Rutas de El legado andalusí”. Son itinerarios que, a partir de una base histórica, sirven de justificación para dar a conocer el rico patrimonio histórico, cultural y etnológico de nuestra tierra.
Al traspasar nuestras fronteras, estos recorridos se convierten en los llamados “Itinerarios Culturales”, caminos transfronterizos basados en las relaciones históricas, sociales y culturales de al-Andalus con el mundo árabe, los países mediterráneos e Iberoamérica de los que también se habla en la exposición.
Las Rutas e Itinerarios de El legado andalusí fueron nombrados “Gran Itinerario Cultural Europeo” por parte del Consejo de Europa.
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Mapa de yacimientos arqueológicos en la península ibérica
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Los vestigios más visibles heredados del paso de los árabes por la Península Ibérica son sus muestras arquitectónicas. Son numerosos los edificios que hoy en día podemos contemplar, que se mantienen en pie y nos muestran diferentes técnicas constructivas y decorativas.
El caso más cercano y afamado, las construcciones de la Alhambra de Granada, ejemplo de arquitectura áulica, militar y civil que ha perdurado durante siglos. Otros ejemplos, la ciudad palatina de Madinat al-Zahra en Córdoba, o numerosas alcazabas que jalonan las ciudades españolas. Día a día se descubren nuevos restos sepultados por el paso del tiempo y la acción del hombre, y se estudian conformando y trazando el mapa arqueológico con los restos de la civilización andalusí.
En este mapa de los yacimientos arqueológicos podemos observar numerosas muestras de la arqueología medieval musulmana, en diferentes estados de conservación y repartidos por toda la geografía española. Es, sin duda, el más claro ejemplo de la herencia andalusí en nuestro territorio.
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Exposición “Al-Andalus y la ciencia”. Un viaje al saber científico andalusí
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A través de un novedoso planteamiento expositivo y la utilización de diferentes módulos interactivos, la exposición “Al-Andalus y la ciencia” pone de manifiesto los conocimientos científicos que nos dejaron los sabios andalusíes entre los siglos VIII y XV mostrando el nivel científico alcanzado en ciertas disciplinas como la Astronomía, las Matemáticas, la Medicina, la Botánica, la Farmacología, la Agronomía o la Navegación.
A través de fieles réplicas, mapas, paneles, fotografias y elementos interactivos, el visitante puede acercarse a la originalidad de la ciência en al-Andalus, su influencia y su legado como fuente de transmisión a Europa y todo el mundo.
Muchos de estos saberes fueron un claro testimonio de la colaboración entre distintas comunidades, sociedades y religiones que estuvieron influidas por un mismo objetivo: el deseo de saber y aplicar estos conocimientos en beneficio de la humanidad.
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Planta Primera
Exposición “qantara. Patrimonio mediterráneo: transversalidades entre oriente y occidente”
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Ciudad y comercio
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Las conquistas musulmanas de los primeros siglos generan un gran número de ciudades: ya sean antiguos campamentos militares, o bien ciudades palatinas.
A las grandes propiedades de tierra de la Baja Edad Media le sucede una economía basada en actividades urbanas: intercambio monetario, transformación de las materias primas, intercambio de productos y de ideas… Debido a la proximidad de la Mezquita-Universidad, del hammam y del zoco, además de las escuelas, o madrazas, a partir del siglo XI, la ciudad representa el ideal de la vida musulmana.
La división en barrios profesionales, a los que se superpuso una segunda red étnica o religiosa, dio lugar a la formación de unas estructuras urbanas densas y complicadas en la Edad Media. Este fenómeno se aprecia tanto en las ciudades cristianas como en las islámicas. El desarrollo de la caballería en las tierras del Islam provocó la aparición de grandes plazas, o de hipódromos en las ciudades más importantes.
En el Renacimiento el concepto urbano se bifurca: las ciudades de Occidente se abren y se racionalizan, multiplicándose explanadas y arterias, mientras que las ciudades musulmanas prosiguen con su compartimentación.
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Arte de vivir
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El cielo y el mar han impuesto una filosofía en la percepción de la belleza y del placer. Es suficiente poco, a condición de que sea de calidad.
La casa andaluza, la magrebí y la oriental se organizan en torno a un patio interior que protege la intimidad de la familia. De este modo, conserva sus vínculos con la Antigüedad. En Grecia, en el sur de Italia o en los Balcanes se suceden en estrechas callejuelas pequeñas casas en forma de cubo con dos plantas, cuya parte “noble” está situada en la superior.
La cocina utiliza alimentos sencillos pero sabrosos, que conservan sus características. Las especias y los condimentos, como el aceite de oliva y el de argán, el cilantro, la cúrcuma… establecen el equilibrio debido a sus propiedades “frías” o “calientes”. El orden en que se sirve la mesa en Andalucía se atribuye a Ziryab, un músico de Bagdad. Su arte llegará a Marruecos.
A esta filosofía natural, herencia de la Antigüedad, se unen los elementos orientales aportados por los árabes. En al-Andalus, el Magreb y Oriente Medio una fiesta debe acompañarse de música y baile. En las residencias ricas, el patio es sustituido por un jardín interior. En las que están lejos del mar, un espacio con agua en el centro, en donde se entrecruzan los canales, ofrece la imagen del Paraíso.
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Ciencia y saber
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El mundo musulmán medieval recibe la cultura de la antigüedad griega y persa. En el siglo IX, en Bagdad, el califa al-Ma’mûn funda la Casa de la Sabiduría, biblioteca y centro de estudios en el que se traducen las obras griegas, arameas y persas.
Pero los árabes no están satisfechos con transmitir el pensamiento de los Antiguos. En matemáticas adoptan las cifras hindúes, introducen el cero y la noción de la incógnita, desarrollan el álgebra como disciplina independiente.
En astronomía aprueban el sistema de Ptolomeo, recalculan la posición de los planetas y de la eclíptica, editan tablas de observación más exactas… Perfeccionan el astrolabio y el cuadrante.
En medicina corrigen los datos de Hipócrates, de Dioscórides y de Galeno, y los enriquecen con observaciones y aplicaciones. Conocen la circulación de la sangre y la función pulmonar, ponen en práctica la ciencia del pulso. Los hospitales los dirigen médicos de gran fama. En Córdoba, en el siglo X, Abû l-Qâsim al-Zahrawî escribe el primer tratado de cirugía.
La lengua árabe se impone a todos como el instrumento de esta cultura que abraza a la vez las ciencias “exactas”, las técnicas artesanales y el hermetismo alejandrino: astrología, alquimia y magia.
Este saber llega al Occidente latino a través de distintos canales. Desde la época aglabí, Qayrawân mantendrá contactos con el sur de Italia a través de Sicilia. Pero es fundamentalmente a través de al-Andalus por donde llega esta ciencia al norte de Europa, aprovechando la Conquista.
Los monasterios benedictinos de Cataluña, después las escuelas-catedrales de Francia, sirven de puente. Antioquía, en la época de las Cruzadas, será un tercer punto de transmisión. Este trasvase se acentúa mediante el inmenso trabajo de traducción realizado por Gerard de Cremona en Toledo en torno al 1160, continuado un siglo después por Alfonso X el Sabio. Se incuba el Renacimiento.
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Guerra
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Grandes batallas han marcado las difíciles relaciones entre Oriente y Occidente en el Mediterráneo. En el año 480 a.C., los griegos frenaron a los persas en Salamina. La victoria de Escipión Emiliano en Cartago, en el año 146 a.C., estableció el poder de Roma sobre el norte de África.
El desembarco de los árabes en Gibraltar, en el 711, llevó la civilización islámica al extremo occidente. La conquista de Constantinopla por los otomanos, en el 1453, convirtió el Mediterráneo en un “lago turco”, hasta las batallas de Lepanto en 1571 y de Navarin en 1827.
La arquitectura militar también conoce un desarrollo paralelo. Fronteras y puestos avanzados son provistos de torres de vigilancia y de fortines. Del lado musulmán, los ribats, una especie de conventos fortificados, se multiplican en Ifriqîya y albergan a los gazi, combatientes por la guerra santa. En Siria, a principios del siglo XIII, ayyubíes y cruzados construyen castillos y ciudadelas en lugares estratégicos. Más tarde, el progreso de la artillería genera construcciones defensivas cada vez más sofisticadas, y se sustituyen las antiguas galeras por navíos armados.
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Qantara. Una base de datos y mucho más
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La base de datos Qantara ha sido realizada por un consorcio integrado por nueve socios –Francia, España, Marruecos, Argelia, Túnez, Líbano, Jordania, Egipto y Siria-, que se ha implicado en un proyecto iniciado y liderado por el Instituto del Mundo Árabe. Guiados por un comité científico que reúne personalidades de distintos espacios del Mediterráneo, todos han colaborado técnica y científicamente en la elaboración de una plataforma informática, con el fin de promover el estudio, la preservación y la puesta en valor del patrimonio material compartido en esta parte del mundo, así como de difundirlo tanto a la población local como al resto del mundo.
En esta área de la visita, puede acceder a la base de datos y consultar el corpus de mil elementos: objetos, sitios arqueológicos, monumentos y arquitectura, plasmado además en una publicación sobre las Exposiciones Qantara en siete países.
La base de datos, el sitio Internet, el libro y las exposiciones han sido concebidos con el fin de que todos los públicos puedan acceder a representaciones ilustradas, de modo que las formas expresen tanto como las palabras de los especialistas. El sitio en Internet está organizado de tal manera que puede ser consultado tanto por el gran público como por especialistas en la materia.
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| Web de la Fundación El Legado Andalusí: www.legadoandalusi.es
<http://www.legadoandalusi.es>
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