| Desde tiempos inmemoriales el hombre ha mirado siempre al
cielo. ¿Por qué ahora ya no es así?
La vida urbana con su contaminación lumínica
y la polución nos han ido ocultando paulatinamente las estrellas y nuestro
ritmo de vida, regido por relojes de precisión, necesita cada vez menos la
referencia directa al sol. Sin embargo, cuando algún día
privilegiado logramos estar sosegadamente en un lugar del campo o la
montaña alejado de toda población volvemos a sentirnos fascinados
por un cielo inmensamente estrellado.
El Planetario del Parque de las Ciencias viene a paliar esta
situación para dar a conocer el maravilloso espectáculo que nos
espera fuera de las ciudades. Sobre una cúpula de 10 metros de
diámetro con capacidad para 83 personas que hace las veces de bóveda
celeste, el aparato principal, el más moderno de su tamaño, proyecta
más de 7.000 estrellas, hasta el límite de la vista humana en la
noche más limpia. Los espectadores, sentados en butacas diseñadas
para mirar cómodamente hacia arriba pueden viajar a cualquier zona de la
Tierra para ver el cielo de ese lugar y observar, en minutos, sucesos que tardan
horas, meses o años en producirse.
Proyectores especiales nos permiten seguir las trayectorias
de los planetas, tanto vistos desde el nuestro, como desde el centro del sistema
solar y asistir a espectáculos que ocurren sólo de vez en cuando
como los eclipses de Sol y de Luna o la aparición de cometas. Los programas
tienen un enfoque didáctico y al mismo tiempo ameno dirigido al
público específico de cada sesión diferenciando entre los
grupos escolares de cada nivel y el público en general.
A lo largo de distintas sesiones iremos aprendiendo a
reconocer estrellas y constelaciones, a orientarnos por medio del cielo, a saber
qué personajes mitológicos están representados en él,
qué hemos descubierto a través de los mayores telescopios,
qué hemos aprendido por medio de los viajes y las sondas espaciales,
cómo es nuestra galaxia, cómo evolucionan las estrellas y
cuál es nuestro conocimiento actual del Universo.
Esperamos de todos modos que el Planetario sea un acicate
para buscar ocasiones de ver el cielo a través de una atmósfera
limpia y que no llegue nunca el día en que los niños crean que las
estrellas son unos puntitos luminosos que aparecen sólo en los
planetarios.
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