| A lo largo de la historia de la vida en la Tierra, se hansucedido
momentos de grandes pérdidas de biodiversidad por causas naturales, son las
llamadas "extinciones masivas" de especies.
En los últimos tiempos, las tasas de desaparición
de especies se han multiplicado entre 100 y 1000 veces, igualándose e incluso
superando las ocurridas en momentos anteriores, este fenómeno es
simultáneo al crecimiento exponencial de la población humana en casi
todos los lugares del planeta.
Resulta obvio, que las actividades humanas contribuyen seriamente
a la transformación y destrucción de los ecosistemas naturales.
Con esta exposición se pretende mostrar como dos
actividades, a veces estrechamente ligadas, como son el tráfico ilegal y la
introducción de especies, se han visto favorecidas por los avances
tecnológicos y el desarrollo de los medios de transporte, así como por la
gran demanda que existe en los países desarrollados de mascotas, plantas
ornamentales, maderas exóticas, productos manufacturados, ejemplares destinados
al coleccionismo, etc., provocando una de las mayores causas de pérdida de
biodiversidad en prácticamente todos los ecosistemas del planeta. A la vez, se
persigue concienciar al público de la trascendencia que nuestras actividades
cotidianas pueden tener sobre la conservación de la biodiversidad.
Se sabe que el tráfico ilegal de especies genera unos
beneficios económicos comparables a los producidos por el comercio de armas y el
de drogas.
Anualmente se comercializan:
- 140.000 colmillos de elefante.
- 50.000 primates.
- 10 millones de pieles de reptiles.
- 15 millones de pieles de mamíferos.
- 1,1 millón de aves vivas.
- 9 millones de orquídeas.
- 7 millones de cactus.
- 600 millones de peces tropicales.
- 2 toneladas de coral.
Como medidas legislativas que ayudan, a mediados de los
años setenta empezó a tomarse conciencia de la influencia de estas
actividades sobre la supervivencia de las especies y con la intención de poner
coto a este expolio de biodiversidad, en 1975 se creó la Convención sobre
el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Actualmente, 160 países han suscrito dicho convenio y su
objetivo es prohibir el comercio internacional de especies amenazadas, y reglamentar y
vigilar el comercio de otras que puedan llegar a estarlo.
La adhesión de España a este Convenio se produjo el
30 de mayo de 1986, y entró en vigor el 28 de agosto del mismo año.
En la actualidad CITES incluye con diversos niveles de
protección:
- 639 especies de mamíferos.
- 1.557 especies de aves.
- 464 especies de reptiles.
- 81 especies de anfibios.
- 36 especies de peces.
- 2.070 especies de invertebrados.
- 25.206 especies de plantas.
Hoy más que nunca la participación social a
través de diferentes organizaciones internacionales (institucionales,
científicas, ecologistas, ONGs etc.); nacionales y locales realizan importantes
esfuerzos por paliar la grave amenaza que el tráfico ilegal y la
introducción de especies suponen a la biodiversidad.
En el control de este tráfico ilegal de especies en
España, desempeñan un papel fundamental los Servicios de Vigilancia
Aduanera, pertenecientes al Ministerio de Hacienda, el SEPRONA (Servicio de
Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), que junto con la
colaboración de las administraciones locales y autonómicas y con la
asistencia técnica de la Subdirección General de Control, Inspección
y Normalización del Comercio Exterior (SOIVRE), dependiente del Ministerio de
Economía, son los encargados de evitar que este comercio ilegal se produzca.
Otras medidas legislativas que ayudan a la protección de
especies son los convenios internacionales de conservación faunística.
Ejemplos de estos convenios internacionales son la Lista Roja de Animales amenazados de
la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (1990),
y los convenios Bonn (1979), relativo a la Conservación de las Especies
Migratorias de Vida Silvestre y de Washintong (1973), relativo al Comercio Internacional
de Especies Amenazadas de Fauna y Flora. Además, en el ámbito europeo,
encontramos la Directiva 92/43/CEE, conocida como "Directiva Hábitats",
el Convenio de Berna (1971) relativo a la Conservación de la Vida Silvestre y del
Medio Natural y el Reglamento CE del Consejo 338/97.
Dentro del Estado Español la Ley 4/1989, de
Conservación de Espacios Naturales y de Flora y Fauna Silvestres, tiene entre sus
objetivos el establecimiento de normas de protección, conservación,
restauración y mejora de los recursos naturales; posteriormente el Real Decreto
1739/97 del 20 de noviembre regula las medidas de aplicación del convenio
CITES.
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