El Planetario del Parque de las Ciencias explica cómo observar las Perseidas con sesiones en vivo

07/08/12  

El Planetario del Parque de las Ciencias explica cómo observar las Perseidas con sesiones en vivo

Desde mañana miércoles y hasta el domingo 12 de agosto, el museo incluirá explicaciones breves en cada programa de planetario en las que se contarán qué son las lágrimas de San Lorenzo y cómo pueden observarse  

El mejor momento para contemplar la lluvia de estrellas será la noche del 12 al 13 de agosto y este año serán más visibles al estar la Luna en fase meguante  

Perseidas

Este fin de semana lloverá… pero serán estrellas. Y es que no hay agosto sin Perseidas. Para explicar dónde y cómo contemplarlas, qué son y por qué se producen, el Planetario Parque de las Ciencias organiza desde mañana miércoles y hasta el domingo 12 de agosto breves sesiones en vivo antes de cada programa en las que los visitantes del museo podrán conocer más sobre las Lágrimas de San Lorenzo.

El momento de mayor apogeo de las Perseidas será la noche del 12 al 13 de agosto horas antes del amanecer y este año será uno de los mejores para verlas porque la Luna estará en fase menguante. Según los expertos, pueden llegar a observarse hasta 150 estrellas fugaces en una hora. Aunque en realidad, más que estrellas las lágrimas de San Lorenzo son restos del cometa Swift-Tuttle.

Cada verano la Tierra cruza la órbita de este cometa y se encuentra con estos restos. Cuando una de las partículas, que formaron en su día la cola del cometa, entra en la atmósfera terrestre brilla como si fuera una estrella y por eso este fenómeno recibe el nombre de estrella fugaz.

Para elegir el mejor lugar de observación es conveniente alejarse de zonas con contaminación lumínica y no tener objetos, como edificios o montañas, que tapen la visión del cielo.

Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo
La denominación de Perseidas se debe a que la zona de la que parecen venir los meteoros es la constelación de Perseo. Y el sobrenombre de las lágrimas de San Lorenzo proviene de la Edad Media. Como la lluvia se produce en el entorno del 10 de agosto, día de San Lorenzo, se asociaron las estrellas fugaces a las lágrimas que derramó el santo al ser quemado en la hoguera.