El Parque de las Ciencias ofrece un recorrido por los 150 años de la ecología española en su nueva exposición temporal

11 noviembre, 2009

‘150 años de Ecología en España. Ciencia para una tierra frágil’ es una producción del Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Fundación SantanderAdemás de la mirada al pasado, la muestra aborda aspectos de actualidad como el cambio climático, los incendios, la desaparición de los ecosistemas o la extinción masiva de especies

Parques Nacionales como el de Covadonga o el de Doñana no habrían subsistido al paso de los años sin el “deseo compulsivo por comprender, interpretar y conservar el paisaje”. Así resumía su trayectoria uno de los ecólogos pioneros de nuestro país, el científico González Bernáldez. Junto a él otros nombres como José Cuatrecasas, Ramón Margalef, Francisco Bernís o José Antonio Valverde dieron el empuje científico a la ecología para convertirla en la disciplina que hoy en día es. Un trabajo que se remonta a 1857 y que tiene tras de sí una larga historia que se narra desde hoy en exposición ‘150 años de ecología en España. Ciencia para una tierra frágil’, la nueva exposición temporal del Parque de las Ciencias.

Se trata de una producción del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y la Fundación Santander que aborda, no sólo la historia pasada, a través del homenaje a los ecólogos y naturalistas pioneros, sino también las cuestiones que más preocupan a sociedad actual y los retos del futuro. Así, además de los descubrimientos científicos, los datos de la naturaleza y los estudios realizados durante este último siglo y medio, se tratan temas como los incendios, la desaparición de los ecosistemas, la extinción masiva de especies, los espacios protegidos, el cambio global y la sostenibilidad, entre otros. Todo ello a través del encuentro entre viejos planos y libros, que supusieron hitos en la bibliografía de la ecología, láminas científicas, dibujos, fotografías y otras piezas de la colección del MNCN.

Con esta muestra vuelven a ponerse de manifiesto la estrecha colaboración que existe entre el Museo Nacional y el Parque de las Ciencias y “la intención de ambas instituciones de trabajar conjuntamente en la producción de exposiciones y actividades que sensibilicen a la sociedad en la problemática ambiental”, según ha afirmado esta mañana durante el acto de inauguración la Vicedirectora de Exposiciones de MNCN, Soraya Peña. “Esta exposición llega a Granada coincidiendo con una efeméride muy especial: el 10 aniversario del Parque Natural de Sierra Nevada”, ha añadido.

El Director Gerente de la Fundación Santander, Javier Aguado, también ha mostrado su satisfacción porque sea el Parque de las Ciencias el escenario de una exposición que nació para conmemorar “los 150 años de ecología en España y también los 150 años de la Fundación Santander”. Además, el director de la entidad financiera ha expresado su interés por mantener esta línea de colaboración con el museo en el futuro.

Junto a estas autoridades también han estado presentes en el acto inaugural otras autoridades como Pilar Tigeras, Vicepresidenta Adjunta de Organización y Cultura Científica del CSIC, el Delegado de Medio Ambiente en Granada de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Aragón y otras primeras autoridades del Consorcio.

La exposición, que podrá verse en el museo hasta marzo de 2010, se estructura en cinco áreas: ‘La leyes de la naturaleza’, en la que se muestra la importancia del bosque para entender los equilibrios y desequilibrios de la naturaleza y las causas que han provocado una gran pérdida de la masa boscosa en los últimos 150 años, tales como el fuego y el cambio del clima; ‘Islas en un mar de tierra’, que tiene como eje la contaminación de los ríos y la evolución de los recursos hídricos de cada país; ‘La promesa de lo invisible’, en la que se refleja la evolución de la investigación marina y su importancia para conocer y comprender mejor la Tierra; ‘Del individuo al paisaje’, que refleja cómo la relación de los individuos entre ellos y con su entorno afectan a la naturaleza; y ‘Los aliados de la Tierra’, en la que puede verse cómo el desarrollo científico y tecnológico también es un buen aliado para vigilar, diagnosticar y restaurar los daños que el propio ser humano hace en la naturaleza.

La exposición se completa con el taller ‘La ecología en juego’, diseñado y producido por el Parque de las Ciencias. Contempla actividades y experiencias para todas las edades y trata de sensibilizar, educar y concienciar en la conservación y cuidado del medio ambiente. Para hacer más cercanos todos los aspectos relacionados con la ecología, en este taller se proponen diferentes juegos en los que aparecen conceptos como los ecosistemas, la relación entre los distintos seres vivos, el equilibro entre las distintitas especies o la sucesión ecológica.

Además de estas experiencias, adaptadas a públicos tan diversos que van desde los tres años hasta cualquier rango de edad, el taller cuenta con tres acuarios en los que se exponen animales vivos como una pitón, ranas, tritones y peces. Esta ventana a la naturaleza viva permite observar en directo aspectos como los factores bióticos y abióticos que necesitan algunos seres vivos para vivir. Aquí también podrán verse ecosistemas microscópicos en agua de charca, lodo y compost y comprobar que “nos la estamos jugando” sino cuidamos el medio ambiente.

La exposición que se inauguró en 2007 en Museo Nacional de Ciencias Naturales ha itinerado por el Museo de la Ciencia de Valladolid, el Museo de Ciencias Príncipe Felipe y en la Exposición Universal Zaragoza 2008.

Áreas expositivas en detalle

El recorrido de la exposición propone los siguientes ámbitos temáticos:

Las leyes de la espesura

El bosque es, en nuestra cultura, la manifestación básica de la naturaleza no domesticada. Para la ecología el bosque puede ser un modelo de ecosistema pero también el laboratorio para entender los equilibrios y desequilibrios que nos ligan a lo que la naturaleza nos ofrece. Madera, agua limpia, suelo fértil, biodiversidad, paisaje… sobretodo en un país como España donde relieve, clima o cultura nos mantienen tan próximos a la erosión, los incendios, las inundaciones. Nuestra masa boscosa ha perdido muchas hectáreas durante estos ciento cincuenta años. En este apartado debemos destacar módulos como La defensa de los bosques, y la preocupación por los ingenieros de montes a mediados del XIX por hacer mapas de vegetación en sus reconocimientos forestales. Sociedades de plantas nos habla de la etología y de cómo ya a principios del siglo XX, los fitosociólogos intentaron desentrañar las asociaciones vegetales, siendo precursores de la actual red Natura 2000. Otro apartado es el de Bosques, fuego y cambio climático, interrelación que está acabando con nuestras masas forestales y, por supuesto, la fauna y la flora.

Islas de agua en un mar de tierra

Aunque ocupen una pequeña porción de tierra en la Península Ibérica, la excepcional diversidad de especies y flora de nuestros ríos, lagos y humedales, los convierten en un bien esencial de nuestro patrimonio. Durante demasiado tiempo el maltrato al que hemos sometido a estas aguas ha sido sólo comparable a nuestra ignorancia sobre ellas. Ramón Margalef fue uno de los pioneros que abrieron el camino para entender sus tipos, sus ritmos y sus complejidades. La contaminación de nuestros ríos será un tema esencial tratado en los paneles, junto a la Directiva Marco del Agua, que permitirá seguir de cerca la evolución de los recursos hídricos de cada país.

La promesa de lo invisible

Nuestro país es eminentemente costero, rodeado de agua en sus tres cuartas partes de perímetro. No fue hasta principios del siglo XX cuando los primeros investigadores españoles comenzaron a hacer prospecciones marítimas con la preocupación evidente de la pesca. Se revisan aquí los medios artesanales con que los primeros biólogos marinos y oceanógrafos españoles se aprestaron hace más de un siglo a estudiar sus secretos.
La pesca en nuestras aguas costeras ha sido el primer y más obvio objeto de interés. Pero se ha ido mucho más allá: en las últimas décadas, desde numerosos buques oceánicos, los investigadores españoles han surcado mares y continentes, desde el Mediterráneo a la Antártica, perfeccionando sus conocimientos en ciencias del mar y dejando un poderoso sedimento de distintas bases de investigación científica en los cinco continentes.

Del individuo al paisaje

Para ayudar a entender los ecosistemas, hay que partir de la relación de los individuos entre ellos y de estos con el medio en el que se desarrollan, de modo que uno y otro se influyen de forma determinante, cambiando las condiciones evolutivas del hombre al tiempo que éste modifica a su vez la faz del paisaje o las diversas especies que lo pueblan. La historia de los paisajes existe y está impresa en los fósiles que se ocultan en ellos, de modo que muchas veces el futuro de la propia Biosfera o del ecosistema depende en buena parte de la interpretación de ese pasado. Todo importa: cómo resuelven los organismos las múltiples pruebas de la vida para comer y no ser comidos, migrar, asentarse, reproducirse. De tales balances depende que las poblaciones sean estables o desaparezcan, que se extingan o expandan especies, comunidades o ecosistemas enteros. En este panel de la exposición se toma el ejemplo de González Bernáldez, uno de los grandes olvidados en esta materia.

Los aliados de la Tierra

El primer Parque Nacional se creó en Covadonga en 1918 para proteger los paisajes, los osos y los rebecos de los Picos de Europa. El geólogo Eduardo Hernández-Pacheco ayudó a extender a otros lugares ese primer impulso conservacionista. Luego llegarían espacios amenazados como Doñana y científicos comprometidos, como José Antonio Valverde, que lideraron campañas hoy históricas. Estos y otros investigadores fueron quienes comenzaron a ocuparse de la Ecología amplia, con mayúsculas, mirando hacia el bien público, dejando en un segundo plano esa ecología estricta que se ciñe al ojo científico; ellos son el tema central de este último panel. También se reflexiona acerca de la misión que tiene el hombre -con las nuevas tecnologías y conocimientos- de vigilar, diagnosticar y restaurar, en la medida de lo posible, los propios daños que el humano vaya ocasionando al planeta. Cuidador de sí mismo.

Miércoles, 11 de Noviembre de 2009

Parque de las Ciencias
Granada.

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